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Manuel Rabanedo

Noelia Sensine. Hilario Ascasubi.Buenos Aires.Argentina

Ayer fuimos al campo a buscar al abuelo Manuel, que aún con 86 años sigue criando lechones, todo un personaje, no lo para nadie.
A los 25 años dejó su Castrocalbon natal para venirse a trabajar a los campos de la Familia Becares, por aquel entonces no había muchas posibilidades en España, así que dejando a su madre viuda y hermanos, tomó la decisión de aventurarse por mar y por tren hasta llegar a Hilario Ascasubi. Años más tarde compró sus propias hectáreas y volvió a su Tierra en busca de una compañera, doña Manuela, con quien se casaría para continuar su vida en la Argentina. Así fue que al regresar también se trajo a su madre, Doña Paula y su hermana Maria, quienes se habían quedando solas en el Barrio del pueblo, como lo llaman allí.
Así, en familia volvió a Ascasubi a formar la suya propia. En su chacra había de todo, tomates, morrones, nueces, castañas, cebollas, frutillas, duraznos, higos y hasta piñones! Todos trabajaban de sol a sol y así fueron transformando su campo en un verdadero vergel.
Un vergel rodeado de amigos y familiares, porque tal como en el Barrio, aquí también se supo rodear de su gente querida.
Toda su cultura culinaria quedó marcada a fuego en su quehacer diario y no hubo manera alguna de modificarla! Le encanta el picante y el anís. Y por si fuera poco, aun hoy su acento es bien español y sus anécdotas entrañables, y con una memoria envidiable, por cierto!
Un grande con todas las letras!!!
Quien no lo conoce a don Manuel Rabanedo!!!

La Leyenda de Peña La Mora

Peña la Mora a un lado y la Meseta la Raposa al otro, hacen de este punto un estrecho paso en el que apenas caben el camino y el arroyo de “El prao barrio”.

Cuenta la leyenda que al caer la noche, en la reguera se solía ver una joven y bella mujer mora, lavando la ropa sobre algún lavadero de piedra.
Esto llamaba la atención a la gente que pasaba por el camino, los cuales se acercaban a interesarse por su situación.
La mujer les contaba que era una princesa que estaba cautiva en una cueva , presa de un maleficio que solo le permitía salir desde la puesta del sol hasta el amanecer.
Después les pedía que la acompañasen hasta su cueva, así se rompería el maleficio. Todos los que acompañaban a la bella princesa mora, desaparecían para siempre.
Solo uno pudo escapar y alertar a la gente del pueblo del peligro que corrían si acompañaban a la mujer.

A partir de ese día, nadie volvió a ver a la supuesta reina mora y nunca más desaparecieron habitantes de Castrocalbón.

Información facilitada por: Saul Cenador Aldonza .

El fuego bacteriano

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2018 será recordado en este municipio como el año en que una bacteria acabó con uno de los árboles frutales más apreciados.
La bacteria se conoce con el nombre de Erwinia amylovora y afecta a las plantas de la familia de las rosáceas, entre las que se encuentran nuestros apreciados perales.


Se calcula que esta plaga puede poner en peligro el ochenta por ciento de nuestros frutales.
La Junta de Castilla Y León, a través de la Consejería, ha marcado todos los árboles afectados, notificando a sus propietarios la obligación de cortarlos y quemarlos en un plazo de tiempo.
Esta es la única manera de combatir la plaga, ya que no existe tratamiento fitosanitario.