Los lavaderos públicos

Parece que fue hace una eternidad y en realidad no han pasado  tantos años desde aquella época, en que las viviendas no contaban con agua corriente y mucho menos con electrodomésticos como la lavadora.

Las mujeres de la casa eran las encargadas de hacer la colada. Con el balde lleno de ropa sucia y su jabón de sosa, acudían al lavadero público de su pueblo.
Los lavaderos solían estar a las afueras del pueblo y cerca de arboledas o praderas, donde se echaba la ropa a secar en el suelo y en cuerdas atadas de un árbol a otro.

El lavadero público es el lugar de trabajo de muchas mujeres y el punto de encuentro donde se intercambian impresiones e información.
Esta actividad, que hace años era una obligación; hoy en día,se podría considerar como parte de la historia reciente.

Muchos pueblos y ciudades conservan aún, estas construcciones públicas; aunque muy pocas personas son las que siguen haciendo uso de ellas.