Etnografía I

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La sección etnográfica del Museo da cuenta de un pasado menos remoto, uno que apenas ha dejado de ser tiempo presente. Los objetos que la componen han sido, en su inmensa mayoría donados o depositados por gente del pueblo o vinculadas a él que desean dejar constancia de cómo han vivido hasta nuestros días.

EL CAMPO

La producción del lino fue una ocupación habitual en la provincia de león que en el siglo XVIII era la segunda con mayor producción de España. 
Hay otros objetos propios del campo y que se exhiben en el Museo: tijeras de esquilar, rueca y huso, hoces, zoquetas, azadas, tornaderas. 
Respecto a la importancia de los animales en la vida del campo, contamos con sillas, estribos, espuelas, yugos, trampas para cazar………. 
Las gronas, en labor de cestería hecha con paja de cereal y mimbre, las fardelas y talegas, barriles o pajizos. 

LA COCINA

La cocina es la habitación en torno a la que se reúne la existencia dentro de la casa. 
Alrededor de una cocina de leña tenemos el vasar o espetera, donde se colocaba la vajilla de la familia. 
Diversas piezas cerámicas componen el ajuar de la cocina: barreños, orzas, cuencos, cazuelas…..
 

Sta Agueda 2019

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Como todos los años, y siguiendo la tradición, el día de Santa Águeda,las mujeres de Castrocalbón se hacen con el bastón de mando en el Ayuntamiento de esta localidad.


Fotos de Paquita Garcia

Manuel Rabanedo

Noelia Sensine. Hilario Ascasubi.Buenos Aires.Argentina

Ayer fuimos al campo a buscar al abuelo Manuel, que aún con 86 años sigue criando lechones, todo un personaje, no lo para nadie.
A los 25 años dejó su Castrocalbon natal para venirse a trabajar a los campos de la Familia Becares, por aquel entonces no había muchas posibilidades en España, así que dejando a su madre viuda y hermanos, tomó la decisión de aventurarse por mar y por tren hasta llegar a Hilario Ascasubi. Años más tarde compró sus propias hectáreas y volvió a su Tierra en busca de una compañera, doña Manuela, con quien se casaría para continuar su vida en la Argentina. Así fue que al regresar también se trajo a su madre, Doña Paula y su hermana Maria, quienes se habían quedando solas en el Barrio del pueblo, como lo llaman allí.
Así, en familia volvió a Ascasubi a formar la suya propia. En su chacra había de todo, tomates, morrones, nueces, castañas, cebollas, frutillas, duraznos, higos y hasta piñones! Todos trabajaban de sol a sol y así fueron transformando su campo en un verdadero vergel.
Un vergel rodeado de amigos y familiares, porque tal como en el Barrio, aquí también se supo rodear de su gente querida.
Toda su cultura culinaria quedó marcada a fuego en su quehacer diario y no hubo manera alguna de modificarla! Le encanta el picante y el anís. Y por si fuera poco, aun hoy su acento es bien español y sus anécdotas entrañables, y con una memoria envidiable, por cierto!
Un grande con todas las letras!!!
Quien no lo conoce a don Manuel Rabanedo!!!